quinta-feira, 25 de junho de 2009

No somos nadie

En las calles del centro hay una chica que vende pañuelos de papel, como tantas otras. Por su aspecto diría que tiene unos 45 años, pero es muy posible que sea más joven.

Estas vendedoras ambulantes suelen tener una frase de introducción que utilizan constante y mecánicamente y que, supongo, les facilita el trabajo de "abordar" a sus potenciales clientes.

Ayer, mientras iba de compras, me crucé con ella:

- Llévame unos pañuelitos, chica, que tengo 5 hijos.

Mientras le sonrío, sacudo la cabeza en respuesta.

- Haz la obrita de caridad, mujer, que a todo se llega.

Y, como siempre, como cada vez que la escucho, esta frase me paraliza durante un instante, que a todo se llega.

Vuelvo a sonreir, continuando mi camino mientras susurro un "No, gracias" sintiéndome un poco irresponsable por esforzarme en obviar su advertencia: que a todo se llega.

¿Será verdad?

13 comentários:

NáN disse...

No, no es cierto.

Se puede llegar a Presidente de EE.UU., si eres de allí, pero en cien años, hay unos 8 o 10 presidentes y en ese periodo de tiempo habrá más de mil millones de habitantes del país.

Aunque todos "pueden", son una minoría minoritaria los que lo consiguen.

morelli disse...

No creo que todos puedan ser presidentes de los EUA, aunque sean negros.

Anônimo disse...

Pois eu penso que sí, por arriba e por abaixo.

Eu, por desgracia e traballo, acostumeime a velo moito, pero só os que baixan.

¿Mercaraslle os panos a próxima vez?
LLS

A filla do mar disse...

NáN, me refería, más bien, a llegar por abajo. Si realmente es tan fácil llegar de una situación considerada como "normal" a la indigencia.

Y lo que realmente me pregunto es si sólo es una cuestión económica o hay algo más detrás.

Escuché una vez en la radio que los hombres tienen más probabilidades de llegar a la indigencia, tras un divorcio, que las mujeres. Y no basaban el dato en las pensiones compensatorias ni de alimentos (eh!) sino, más bien, en la capacidad de superación. Lo que habitualemente se conoce como "tirar pa'lante".

Pero bueno, el caso contrario también me interesa. Obviando todo aquello que está limitado en número (como el ejemplo del presidente de EE.UU.), es posible llegar a donde te propongas?

Cualquiera puede ser, por ejemplo, ingeniero de la Nasa, o director de una gran compañía, o deportista de élite...?

LLS, non, salvo que os necesite, claro.

morelli disse...

por abajo sí, estoy de acuerdo.

por arriba?

¿Os parece que un abogado de Harvard, hijo de profesor universitario, es un americano medio?

NáN disse...

Es cuestión de porcentajes. Puse el caso extremo, por arriba, para decir que hay una diferencia entre el "puede" y su realización.

El porcentaje de los de abajo es muy superior con respecto a los de arriba. Y se puede llegar, claro que sí. Pero eso no quiere decir que se llegue. A eso me refería. El porcentaje de los que no llegan es muy superior al de los que llegan (a lo más bajo). Por eso es más fácil no llegar que llegar.

Si de cien números tocan 15, es más difícil ser el des-agraciado que si tocan 40, 50, 60...

Miss Calamity disse...
Este comentário foi removido pelo autor.
Miss Calamity disse...

No, no se llega a todo. Ni por arriba (estadísticamente comprobado como podrás ver en los comentarios), ni por abajo (aunque puede ser más fácil), ni por el centro. Me explico. Sin tener grandes pretensiones vitales, tampoco sería uno capaz de llegar a todo. Es imposible. Siempre hay que renunciar a algo, a lo menos doloroso, a lo menos valioso, a lo menos práctico...

Un beso, preciosa.
Cal.

PD. El comentario de antes te lo quité porque tenía una falta de ortografía. ;-)

Europa disse...

La movilidad social tiene unas reglas y unos límites conocidos. Lo que nos puede llegar a pasar como habitante-clase-media tiene lógica: no encontrar trabajo, perder el piso, y otras desgracias.

Pero no tiene por qué pasarnos a nosotros. Existe el azar o la estadística. Y la voluntad, que aunque no es la causa, puede ser el detonante de la catástrofe: por ejemplo, que nos enganchemos a las tragaperras.

Nos gusta (a mí también, que quede claro) centrarnos en la voluntad como la llave de todo: que abre y cierra desde el estado de ánimo más momentáneo hasta la visión más general de la satisfacción en nuestra vida. La felicidad. ¡Tener la impresión de libertad y de control sobre nuestras vidas!

La confianza en que es poco probable "caer" es el origen del discreto encanto de la burguesía. Bien criado, bien educado, con habilidades profesionales... ¿por qué iba a ser yo?

NáN disse...

Claro que puede pasar. Le pasó a un amigo mío. De familia noble, aunque a él no le tocaba el título. Gran matemático, buen trabajo, dinero de las rentas familiares. Mujer y dos hijos. Se entregó al póquer.

Ella acabó por echarle de casa y vivió dos años como homeless, hasta que se suicidó.

Pero las opciones, estadñisticamente, de momento son pocas.

Claro que como a los que apoyan el Sistema se les empieza a pasar el miedo de esta crisis y siguen los mismos. La siguiente puede ser la defnitiva y trastocarse los porcentajes.

Europa disse...

Respecto a las estadísticas, mi madre opina: si te toca, es del 100%.

NáN disse...

Cierto, Europa. Pero si no te toca, el porcentaje es 0%.

A filla do mar disse...

Como estadistas, sois la repera.

Considero que a cualquiera puede ocurrirle una desgracia (perder el empleo, perder a su pareja -cuando este hecho pueda considerarse como desgraciado, claro, que no siempre es así-, arruinarse...), pero es la manera en que seamos capaces de afrontar esa nueva situación lo que determinará si "caemos" o no.

Y ahí la voluntad (o las capacidades de cada uno) es la que manda, no?

Creo que tenemos, sobre nuestras vidas, bastante más control del que creemos, pero hacer uso del mismo requiere un esfuerzo que no siempre se está dispuesto a hacer.

O sabe dios... Que creo que me he ido por las ramas.

Buenos días.