quarta-feira, 2 de dezembro de 2009

Adios

Me he ido.

Te escribo esto para asegurarme de que lo sepas. Temo que pasen los días y que no notes mi falta, así que esta es la manera más segura de que te enteres.

Me he ido. Y no voy a volver, no pienso volver nunca más.

Da igual que no me llames, que no me eches de menos, que no sientas que me necesitas. No me importa que no me busques, que no preguntes por mí. No volveré.

La posibilidad de que mi ausencia te cause un mínimo sufrimiento es razón suficiente.

terça-feira, 1 de dezembro de 2009

Diciembre

Sabiendo de mi natural ateismo, no sé de donde viene esta querencia mía por las fiestas religiosas. Me gustan así, en general, pero de entre todas las fiestas, la que más me gusta es la Navidad.

Por eso, la llegada de diciembre siempre tiene para mí un no sé qué de festivo, de ilusionante. Y este año mucho más, porque nos toca pasar la Noche Buena en casa de mis padres, junto a mis hermanos y sobrinos.

Y además, estoy de aniversario: dos años de nueva vida, ya.

Disfruten de este diciembre que empieza como tiene que ser, con frío, agua y viento.

segunda-feira, 30 de novembro de 2009

De hoy no pasa

Después de levantarme a las seis y cuarto de la mañana, preparar la comida, levantar al enano, llevarlo al cole, trabajar hasta las dos y media, irme al gimnasio, volver a la oficina, comer (con el tupper encima de la mesa mientras sigo trabajando), trabajar un rato más, salir, ¡por fin!, a eso de las siete y pico, recoger al enano, hacer la compra, jugar un rato, bañarlo, prepararle la cena, acompañarlo mientras se la come, acostarlo, contarle un cuento y cantarle varias canciones para que se duerma, recoger la casa, recoger la colada, poner otra lavadora, prepararle la bolsa para mañana, hacer mi cena, comérmela y, finalmente, recoger la cocina, digo, después de eso, hoy, prometo por lo poco que queda de perseverancia en mí que, sin excusa, estudio una hora y media como mínimo.

Y mañana dios dirá.

sexta-feira, 27 de novembro de 2009

Un lugar en el mundo


Si cada vez que vemos a un negro vendiendo CD’s, imaginásemos que al otro lado del estrecho dejó una imagen similar a esta, tal vez lo sentiríamos un poco más próximo.

“O boi é de onde pace, non de onde nace” Este dicho, que escuché en boca de mi abuela infinidad de veces, resume en gran medida mi opinión. Entiendo que la tierra es de quien la trabaja y que cada cual tiene derecho a procurarse una vida digna, sea donde sea.

La historia de Galicia está bañada por la emigración. No hay ni un solo gallego, ni uno, que no tenga un pariente cercano que haya cruzado el mar (o Europa) en busca de un futuro mejor.

Las condiciones en las que nuestros parientes emigraron eran muy similares a las de los que ahora buscan aquí lo que no encuentran en sus lugares de origen. Y pueblan nuestras ciudades igual que nosotros poblamos las ciudades de Europa y de América. Y sufren las mismas vejaciones que nosotros sufrimos, o peores. Y siguen hablando en su idioma, como nosotros mantuvimos el nuestro.

Ojalá para ellos, como lo fue para nosotros, volver a casa sea en algún momento una opción viable. Y si deciden no hacerlo que sea porque esta ha pasado a ser su casa.

quarta-feira, 25 de novembro de 2009

Esperanza


segunda-feira, 23 de novembro de 2009

Recuerdo necesario

A veces, solo por disfrutar el placer de regodearse en el dolor sabiéndolo lejano, imaginaba cómo sería su vida sin él. Cómo habría vivido todo aquello, en qué extraño y oscuro pozo sin fondo se habría convertido su existencia.

A veces le gustaba imaginar cómo sería su cama vacía, sus tardes solitarias, sus días sin más, uno tras otro.

A veces le gustaba imaginarlo para volver a considerarse una persona afortunada.
Para no olvidar que no debía olvidarlo.

sexta-feira, 20 de novembro de 2009

La nueva vida II

Me lo llevé al ensayo, para esperar allí a que llegase su padre a recogerlo y, de paso, que viese un ratito a mis compañeros de reparto.

Llegamos y después de los consabidos saludos y achuchones, subimos al escenario. Él abrazado a mi pierna, bastante tímido.

Mientras algunos acababan de preparar una escena, permanecimos sentados en una mesa, él entre mis piernas, muy atentos a lo que sucedía.

Cuando me tocó el turno bajé de la mesa y le susurré:

- Me toca. Deséame suerte.
Me miró muy serio y me llamó con el dedo mientras me decía:

- Ven, ven.
Me acerqué de nuevo y me abrazó muy fuerte mientras me besaba. Me retuvo un par de segundos. “Ya” dijo al acabar. Y se quedó allí, en la mesa, inmóvil y atentísimo, con una expresión de absoluta trascendencia.

Cuando llegó su padre tardó un buen rato en despedirse. No quería marcharse, estaba disfrutando.

No pueden imaginar lo feliz que me hace.