terça-feira, 9 de fevereiro de 2010

Cada cosa en su sitio...



Mi casa está revuelta.

Los pocos libros que conservo, por el suelo, los discos amontonados en una esquina, las películas desperdigadas. Ropa limpia sobre una silla del salón.


En la cocina, el microondas descansa sobre un taburete. Falta la mesa, faltan las sillas.

Las ventanas sin cortinas, las paredes desnudas y los cuadros por el suelo.

Y así, resulta imposible reordenarse una por dentro.

17 comentários:

QuiaSint disse...

Me acabas de quitar 20 años.

Sirwood

A filla do mar disse...

Anda! Sí?
Pues… me alegro, no?
Y ya me explicará usted el cómo y el porqué.

Jesús Miramón disse...

Y a mí también.

(Ya te lo explicará Sirwood)

Carolaine disse...

Pero si ese momento es muy bonito, pensar dónde quiere una las cosas y cuándo las quiere poner allí... Es una hoja gigante en blanco. Esta especie de desastre desordenado es de lo mejor para ir aprendiendo cómo es una misma.
Aprovéchalo y no desesperes, las cosas (y tu) se ponen en su sitio siempre.
Un beso y gracias.

A filla do mar disse...

De como se comporta una en estas situaciones se pueden sacar conclusiones muy interesantes.

Recuerdo que, cuando llevaba algo más de un mes en mi antigua casa alguien me preguntó cuanto tiempo llevaba allí. Cuando le dije que desde el mes anterior se sorprendió:
- Pues parece que llevas aquí toda la vida.

Eso, seguro que significa algo, no sé qué, pero algo, seguro!

Buenos días.

(Vaya cielo que nos acompaña esta mañana... Alucinante!)

Jesús Miramón disse...

Bueno, te explico por qué me haces pensar en mí mismo hace veinte años: en aquel tiempo yo vivía en Bañolas, en la provincia de Gerona, y nos habíamos mudado por segunda o tercera vez, en esta ocasión a una casa sin muebles. Tuvimos que comprar todo, y en la tienda nos dijeron que tendríamos las cosas en veinte días pero, ay, tardaron casi dos meses (esas cosas que pasan en nuestro país), así que durante más de un mes tuvimos que vivir con un colchón en el suelo, un tablero sobre dos caballetes y dos sillas baratas. ¿Sabes una cosa? Guardo un recuerdo maravilloso de aquellos días. Entonces apenas teníamos cosas, hoy sería una locura, pero casi puedo decirte que cuando llegó el camión con los muebles me dio pena.

:-)

QuiaSint disse...

¿Un tablero sobre dos caballetes? ¡Qué lujo! Nosotros lo teníamos sobre dos cajas de fruta, Y a guisar, con el camping gas.

Jesús Miramón disse...

Sí, sobre dos caballetes. Yo es que en el fondo siempre he sido un poco pijo, o sea.

NáN disse...

¡Exijo, oigan bien y sin acritú, exijo que Quia y Jesús me expliquen lo de cómo se quita uno, leyéndote, 20 años!

Porque solo de pensar que alquien que conozco y estimo está de mudanza, se me echan encima 21 años.

Así, con la ayuda de ellos, solo habré envejecido un añito.

Anônimo disse...

FIlla do mar, penos qu eé o momento pra vires a farenos unha visita a Vigo. Son Dari.
Perdon, traduzco, aunque no creo que haga falta, pienso que es el momento de hacernos una visita..

Jesús Miramón disse...

Yo ya lo expliqué (como diría un gallego) o he explicado (como diría un aragonés): la aventura de Filla me ha hecho volver veinte años atrás porque fue entonces cuando viví por primera vez una experiencia similar a la suya, algo que comparto, creo, con Sirwood. Y digo por primera vez porque yo me he mudado, a ver... sí, ocho veces. Y eso que en la última casa vivo ya desde hace ocho o nueve años, el lugar donde más tiempo seguido he estado.

Portorosa disse...

Este Dari está como una cabra, ¿no?

A filla do mar disse...

Es que es de ciencias.

Dari, querido, en cuanto consiga iluminar mi nuevo hogar, que parece una cueva, allí me tendreis (y después no te eches las manos a la cabeza...).

Buon giorno!

Jesús Miramón disse...

Hola, Filla do Mar.

A filla do mar disse...

Yo, que soy más joven que tú :-P ,
ya llevo unas cuantas mudanzas a mis espaldas.

De hecho, desde que me fui de casa a los 18, el máximo tiempo que he pasado en la misma casa han sido... 2 años.

Manda tela, me he pasado 18 años cambiando de casa como de chaqueta.

Pero es que a mí, lo de cambiar de casa, me gusta un montón. Por eso me da cierto vértigo pensar que esta pueda ser una parada de larga duración. No estoy acostumbrada.

Supongo que haré como mi madre que, no pudiendo cambiar de casa, se pasa los días cambiando los muebles de sitio. ;-)

Hola, Jesús.

NáN disse...

Estás loca. Como tu señora madre. Como la señora hija mayor de mi suegra, que le ponen esas cosas (a la hija, no a la suegra).

¿Es que no sabes, alma de cántaro, que una mudanza es el segundo motivo de depresión?

¿A santo de qué diferenciarte tanto de la media social? ¿Es que no puedes sentirte a gusto siendo mediocre, como lo somos casi todos?

A filla do mar disse...

Y cual es el primero?

Fíjate que no lo había pensado hasta ahora, pero que puede ser que esto me venga de un trauma infantil, o algo. Porque yo me pasé la infancia de mudanza permanente: de casa de mis abuelos a casa de mis padres, a casa de mis abuelos... y así hasta el infinito.

Mi padre es marino y mi madre, que siempre fue una tía muy lista, solía acompañarlo unos días en cada campaña (eran sus vacaciones oficiales, las de mi madre). Y allí nos quedábamos todos, los cinco churumbeles en casa de mis abuelos y mis tíos.

Y digo yo, si me vendrá de ahí la tendencia de andar de casa en casa.