sexta-feira, 9 de abril de 2010

Para que no te duela

recuerda doblar la esquina y no mirar atrás. Aprieta el paso, como si tuvieras prisa, y camina, sin más.

Para que no te cueste, no olvides que esto no es un final.

Para sobrevivirlo, solo tienes que seguir respirando.

6 comentários:

Portorosa disse...

Es muy difícil.
Aunque supongo que tenemos suerte de sentirlo, y de sentirlo nosotros y no ellos. Imagínate que fuese al revés.

A filla do mar disse...

No es fácil, desde luego, pero estoy convencida de que en la mayoría de las ocasiones lo hacemos más difícil todavía.

Deberíamos de ser conscientes, más a menudo, de que somos responsables de nuestras decisiones, de nuestras vidas, de que, al fin y al cabo, eso es lo que hemos elegido, y valorar y disfrutar esa elección.

Solo así, creo, conseguiremos que a ellos tampoco les duela.

Portorosa disse...

Bueno, está claro que nos contamos entre nuestros peores enemigos, la mayoría :)

Anônimo disse...

¿Quién? ¿Cómo? ¿Dónde?

Parezco el Xacobeo.

Ánimo, M.

A filla do mar disse...

No te creas, anónimo, que estoy muy animada, hoy. Con este solazo!!!

Pero gracias.

NáN disse...

Él solo el sol nos vuelve menos solos.