sexta-feira, 21 de junho de 2013

SEMANA 25

Se acaba el cole y damos por finalizado el primer año de Cibrán en primaria. El resultado ha sido más que satisfactorio a todos los niveles.

Yo nunca he tenido problemas con los estudios. He sido, por lo general, una niña aplicada y estudiosa a la que no le suponía demasiado esfuerzo ir superando las asignaturas. Cuando he tenido problemas, ha sido más por una cuestión de absoluta desmotivación y desinterés por lo que estaba estudiando que por dificultades de comprensión de las materias.

Tal vez por eso, nunca había considerado la posibilidad de tener un hijo con dificultades en los estudios (por suerte, parece que la cosa va bien). Y esto me hace pensar en las expectativas que ponemos en nuestros hijos. Al igual que nunca me planteé tener un hijo con dificultades para los estudios, no estaba dentro de mis planes tener un hijo con capacidades especiales para los deportes. En mi familia hemos sido, y somos, unos zotes talla XXL. Exceptuando a mi hermano pequeño, el deporte nunca ha sido lo nuestro. Tener un hijo ágil, rápido, coordinado y al que lo que más le gusta del mundo es la actividad física, es una realidad que aún sigue sorprendiéndome. Y eso, claro, hay que aprender a gestionarlo. En mi caso, modifica sustancialmente el tipo de relación que yo esperaba tener con mi hijo e intento acoplarme para asumirlo.

Puede parecer una chorrada, pero aceptar ciertas cosas en los hijos requiere un cambio de esquema para el que no siempre se encuentra uno preparado. El primer paso, supongo, es darse cuenta.

El próximo lunes estoy de cumpleaños. 40 años. Con lo que a mí me gusta darle significado a estas cosas, no puedo evitar la sensación de que algo sucederá a partir de ese momento, de que algo va a cambiar. Lo que corre de mi cuenta es asumir correctamente ese cambio y traducirlo en algo positivo. Estoy convencida de que depende única y exclusivamente de mí.

Que la noche de  San Juan nos sea propicia.

12 comentários:

Martes disse...

Felicidades por adelantado. Los números redondos siempre significan algo: yo cambié mi vida radicalmente a los 20 y ahora, a los 30 (en dos meses) estoy asustadita... Manténnos informados de cómo evolucionan los 40. Y disfruta.

Anônimo disse...

A mí me pasa lo mismo contigo: tenía facilidad para los estudios (fui hasta brillante) y además, vengo de una familia donde lo intelectual, los estudios, las lecturas, se han usado para baremar a las personas. No estaba preparada para tener un hijo con dificultades académicas, y a diferencia de lo que te pasa a ti, lo tengo. Ayer nos dieron las notas, y me cuesta mucho gestionar las emociones que me suscitan. Viéndolo con el cristal positivo, asumir estas dificultades (mías), seguramente me hará crecer.

Feliz cumpleaños!, mi vida nunca cambió en los números redondos... la angustia suele empezar un año o dos antes, y los cambios, llegar un año o dos después...

http://madredemarte.wordpress.com/

Biónica disse...

El día 24 como J... que sepas que me encanta ese día. Y el 23. Me flipan. Espero que publiques algo en honor y así poder felicitarte xD

A filla do mar disse...

Bueno, si leéis el enlace (no lo habéis leído, no?) os daréis cuenta de que no es mi cumpleaños de nacimiento sino de concepción.

Me parece algo tan fascinante en mi pre-vida, que me niego a aceptar la posibilidad de que no signifique nada.

Ánimo, Madre. Vencer esas dificultades (tuyas) os hará crecer a los dos.

Anônimo disse...

Nós recibimos a asignación de T. o día 23... tamén foi un nacemento, ou algo así.
Bicos. Desfrute.
L.

Anônimo disse...

Lo de los niños es genial, es una oportunidad continua de fijarse en cosas que llevas toda la vida pasando por alto. Que sean muy diferentes a nosotros es un regalazo.

Una bonita historia, la del enlace, no la había leído. Tiene mucho sentido celebrarlo el día de la concepción (si tienes la suerte de conocerlo)¡Felicidades adelantadas!

Sobre la crisis de los 40, mi experiencia no es muy positiva. Aunque en mi caso cambiar no cambió nada, me hizo más consciente del inevitable paso del tiempo. Desde entonces no soy capaz de quitarme la sensación de que el reloj ha empezado la cuenta atrás, de que me queda menos por vivir de lo que ya he vivido (lo cual resulta bastante desasogante y mete mucha presión sobre en qué gastar el tiempo). Otro tema que daría para varios comentarios es cómo va pasando factura en nuestra mente y nuestro cuerpo el paso del tiempo. En fin, yo creo que no seré capaz de deshacerme de la crisis de los 40 hasta que la sustituya por la crisis de los 50 ...

¡Muy buena noche de San Juan! Un beso.

María

A filla do mar disse...

Un renacer :-)

Calamidad disse...

En mi caso debí de ser el fruto de una desenfrenada nochevieja, así que año tras año lo celebro, quiera o no. ;-)

¡Feliz San Juan, Fillinha! Y te agradezco (sonará grandilocuente) en nombre de los hijos que tuvieron que adaptarse a la vida que diseñaron sus padres para ellos que tú no lo hagas con tu niño. Supongo que es frustrante para los padres, pero también lo es para los hijos no cumplir las expectativas de sus progenitores.

Miles de besos.
Cal.

Anônimo disse...

No, no lo había leído.
Quien por sanjuan sanjuanea, por marzo marcea, dicen...

http://madredemarte.wordpress.com/

A filla do mar disse...

Yo eso del paso del tiempo y sus consecuencias en el cuerpo ya empecé a cusarlo con los 30.

Y cada año un poquito más. claro. En la mente, en cambio, no lo siento. Quiero decir que yo aún me siento "estudiante". Me siento joven, muy joven.

M Y T disse...

Felicidades atrasadas!!

ETDN disse...

Cuánta lucidez. Qué suerte tiene C. contigo. No todos los padres son capaces de ver a sus hijos como realmente son y no como ellos quieren que sean, es frecuente que intenten encajarlos en ideas preconcebidas. En serio, conozco padres (y madres) que realmente no están preparados para educar, comprender y tratar con madurez a sus hijos. Y lo peor es que no son conscientes de ello.

Un beso. Y felicidades en tu cumpleaños que, como casi todo, es un estado de ánimo, así que tienes derecho a elegir tú la fecha de celebrarlo ;)

Un beso y otro para C. al que no conozco sino a través de ti, pero al que no puedo evitar tener cariño.