¿Se imaginan algo más romántico que una despedida en una estación de tren? Seguro que lo hay pero no mucho más.
Pues el caso es que la Feve ha pasado por alto esta consideración y ha implantado un sistema mediante el cual solo los viajeros pueden acceder a los andenes.
Se acabaron los abrazos con el silbato sonando de fondo, los besos a través de los cristales, la carrera acompañando la marcha del tren mientras susurras el último "Te quiero".
Por suerte nos queda la Renfe... por ahora.


