quarta-feira, 24 de abril de 2013

El baúl del tesoro

En casa de mis padres hay un baúl. El baúl que contiene nuestra historia. 

Mi padre es Marino Mercante y, durante 30 años, ha ejercido su profesión. Mi niñez, la nuestra, estuvo marcada por sus ausencias: tres meses en la mar y uno en casa. 

El tiempo sin él se hacía interminable (a veces su presencia también :-) ). 

Durante todos esos años, las conversaciones telefónicas, mientras estaba embarcado, eran contadas, lo que obligó a mis padres a mantener una relación fundamentalmente epistolar. Cientos de cartas y telegramas en los que se contaban, uno al otro, su vida, el día a día, cada pequeño detalle: todo. 

Recuerdo a mi madre, cada noche, sentada en la mesa escribiendo sobre aquel papel de cartas tan fino, con el sobre “airmail” esperando. Recuerdo abrir el buzón y recoger las respuestas a todas aquellas horas de escritura. 
Todas esas cartas, todas esas conversaciones están contenidas en ese baúl que, por deseo expreso de sus propietarios, podremos abrir cuando ambos ya no estén con nosotros. 

Conoceremos entonces a nuestros padres como las personas que realmente son. Conoceremos sus miedos, sus preocupaciones, sus alegrías y sus deseos. Conoceremos su amor, el que se profesan el uno al otro y también el que sienten por nosotros. Los conoceremos como pareja. Sabremos, ¡al fin!, el secreto de mantenerse unidos durante tanto tiempo, a pesar de la distancia, a pesar de todo... queriéndose tanto. 

Descubriremos secretos y pasiones que, como casi todos los hijos, pensamos inimaginables en nuestros padres. Y sabremos de la pasta de la que estamos hechos. 

Espero que ese momento tarde mucho en llegar y que el tiempo (y las polillas) respeten ese tesoro para que podamos disfrutarlo en un futuro muy, muy lejano.

7 comentários:

Martes disse...

Yo hace poco me planteé qu eun día mis hijos leerán mi diario... Y me dio mucha vergüenza, la verdad, porque la mayoría de las cosas que escribo son chorradas. Voy a tener que empezar a escribir sobre filosofía, o algo ;)

A filla do mar disse...

Por eso, supongo, por la vergüenza, nos han puesto ese plazo :-)

En las chorradas es donde mejor se le conoce a una, no?

Ver a tus padres como personas con emociones como las tuyas es algo que, supongo, debe resultar muy raro, como si no fuesen ellos...

El amor entre ellos, por ejemplo, la atracción, la sensualidad por escrito... qué raro, no?

Imagino que acabaré descubriéndome en ellos, al leerlos, descubriendo que mi manera de sentir es similar a la de alguno de los dos, o una mezcla de ambos.

Yo no tengo diario(bueno, tengo alguna que otra libreta en la que escribo pero... reflejan poco), pero tengo el correo electrónico.

Guardo prácticamente todos los mensajes, con mi pareja, con el padre de mi hijo, con mi familia y amigos... Supongo que, si gmail sigue existiendo, mi hijo podrá leerme y conocerme ahí.

¡¡¡Tengo que acordarme de darle la clave!!!

Lara disse...

Qué suerte más grande la tuya. Eso es un tesoro, sí.
Besos

Calamidad disse...

Yo me encontré con la carta en la que mi padre se declaró a mi madre cuando empecé a vaciar la casa en la que vivieron más de cuarenta años juntos. O_O

¡Fue genial! Notar a mi padre como un chaval enamorado y a mi madre haciéndose la dura. Mágico.

Portorosa disse...

Qué emotivo.

En cierto modo es una pena que eso de ellos que vamos, sin duda, a ver, no lo podamos conocer hasta que ya no estén con nosotros, y por tanto no podamos maravillarnos con ellos.
Bueno, creo que es una pena sin duda...

Una amiga me dijo que ella le quería hablar a la hija de un amigo de su padre. Pero de su padre como amigo, como hombre, no como padre. Me pareció muy interesante, y necesario, y enriquecedor para esa hija.

Un beso enorme.

A filla do mar disse...

Gracias, Lara. Sí que es una suerte.

Cal, sabes lo que respondió mi madre a la carta en la que mi padre se le declaraba? "No me eres del tofo indiferente".

Lo de hacerse la dura debía de ser habitual. :-)

Bueno, Porto, en realidad, eso que vamos a descubrir ya se intuye. Creo que será más bien una confirmación de lo que ya suponemos. Bueno, y la constatción de que son, además de padres, muchas más cosas.

Y esto es lo que a mí, creo, más me va a sorprender (aunque ya sepa que es así, será, como digo, la confirmación).

Anônimo disse...

¡¡Qué emocionante!!

Yo tuve la suerte de leer la correspondencia entre mis abuelos paternos, y también la correspondencia de mi padre al suyo en una etapa en la que estuvieron separados.

Efectivamente, es muy revelador. LEs da una dimensión humana a las figuras de los padres, que siempre son un poco míticas...

http://madredemarte.wordpress.com/