terça-feira, 18 de outubro de 2011

Educar

El sábado fuimos al cumpleaños de un compañero de clase de Cibrán.
Cuando estábamos a punto de irnos, el grupo de amigos de mi hijo estaba jugando en un arenero con unos vasos de cartón que les había entregado una de las madres.
- Recoged cada unos sus vasos y tiradlos.- dijo.

Yo ví unos cuantos vasos más tirados debajo de un banco y los avisé:
- Mirad, allí hay algunos en el suelo.

A lo que la otra madre respondió:
- Pero esos no son suyos.
- Bueno, pero están allí tirados y no pasa nada porque los recojan también.
-¡Ay! De eso nada, cada uno que se encargue de lo suyo.

Mi hijo y yo los recogimos y los tiramos a la papelera.

Triste, ¿no?.

4 comentários:

Martes disse...

Como suele decirse, cada uno a lo suyo y la casa sin barrer.

Miedo me da pensar cómo será el hijo de esa madre...

A filla do mar disse...

Como ella, como mínimo.

En realidad ya es de ágarrate. Lo peor es que el niño tiene un fondo buenísimo pero no pizca de control.

Y sus compañeros le escapan en cuanto pueden...

M Y T disse...

Pues ya le vale a la madre aunque es verdad que los niños tienen que acostumbrarse a recoger sus cosas, si ven que ya hay alguien que lo hace nunca lo harán, se mal-acostumbran y de mayores seguirán igual, contando con que alguien recogerá los vasos.

Anônimo disse...

Tristísimo.

http://madredemarte.wordpress.com/