quarta-feira, 29 de setembro de 2010

Estadística

Aula de 4 años de educación infantil. Reunión de padres y profesora para dar por inaugurado el curso escolar y ponernos al día. El grupo se compone de 25 alumnos de los cuales están representados (por alguno de sus progenitores) 20 en esta reunión.

Asistencia:
Madres- 19
Padres- 2

Que cada uno saque sus conclusiones.

13 comentários:

Aroa disse...

¿¿¿¿¿¿¿¿grrrr!!!!!!!!!!!!

Fàtima T. disse...

Me he quedado de pasta de boniato.

No soy madre y no tengo experiencia en estas cosas, pero a esta altura del partido me esperaba un reparto más equitativo.

Saludos.

Anusky66 disse...

mi conclusión es que solo había un valiente ,ya que el otro iba acompañado por la mama correspondiente.

ETDN disse...

Yo pensé algo parecido ayer, al pasar por la puerta de un colegio poco antes de la hora de la salida. Vi madres, abuelos y abuelas y mujeres con rasgos sudamericanos. Y sólo uno o dos hombres jóvenes o de mediana edad.

Y pensé en qué poco han cambiado las cosas desde que yo iba al colegio. Y que fui una privilegiada porque mi padre (profesión liberal, trabajaba en casa) me llevaba y me iba a buscar al colegio por la mañana y mi madre lo hacía por la tarde. Era raro entonces, y me temo que también lo sería ahora.

Pero seguro que a muchos padres les gustaría poder hacerlo, pero no pueden. Y los que lo hacen a lo mejor es porque están en paro o de baja por alguna razón, lo cual tampoco consuela.

En fin, la perversidad del sistema.

A filla do mar disse...

Nos queda tanto por andar...

molinos disse...

Yo he ido a dos, dos hijas, dos reuniones.

En una 3 padres y 25 madres..ninguno de los padres iba solo..eran acompañantes.

En la otra 26 madres y 2 padres que si iban solos.

Yo fui sola..por supuesto.

morelli disse...

matices:

horario de la reunión?

quién estaba con los niños mientras las madres estaban en la reunión?

A filla do mar disse...

La reunión fue a las 16:30.
Este año no, porque esa tarde no trabajé, pero el año pasado tuve que pedirme la tarde libre para poder acudir (sola) a esa misma reunión de inicio de curso.

En mi caso, con mi hijo estaba mi madre, igual que el año pasado, en el resto de los casos, no lo sé. Bueno, algunos de los niños estaban allí, pocos.

En cualquier caso, la descompensación es asombrosa, sean cuales sean las causas que la provoquen.

Y lo mismo sucede en casi todo lo relativo a los niños (médico, actividades extraescolares, cumpleaños...). La presencia de los padres es considerablemente inferior a la de las madres. Y hay un montón de razones, claro, de las que son responsables tanto las madres como los padres. Pero la situación, en mi opinión, dista mucho de lo que sería deseable, no?

Clara disse...

pues aún son peores las de la "ANPA" (antiguas apa's) Pensaba que era un juego de palabras (APA Hampa) pero sabes q no (asociación de Nais e Pais)...curioso q el presidente sea él, Presidente, y miles de cosas más q aún me tienen encendida (fue ayer-me contendré)

QuiaSint disse...

Conclusión: algunas madres son muy observadoras.

NáN disse...

Joé, pues para ligar es el mejor sitio, ¿no?

El palabro me lo confirma: lialogik

La lógica del liaje.

LastChild disse...

¿Había partido?

Jesús Miramón disse...

Yo disfruté de un año de excedencia por cada uno de mis hijos, un año entero para cuidarlos y ocuparme de ellos y las cosas de casa. Con la mayor tocó en Zaragoza y recuerdo que una vecina de escalera, intrigada después de varias semanas, me preguntó si estaba en el paro (en Zaragoza, por si no lo sabéis, la gente es muy cotilla -a eso también le llaman ser «rocero»). Tengo un recuerdo maravilloso de esos dos años, separados por cinco. M. se iba a trabajar al instituto de bachillerato de Ejea de los Caballeros, a ochenta kilómetros, y yo me quedaba en casa con mi hija, y cuatro años y medio después lo mismo con mi hijo. Más tarde, ya instalados donde vivimos ahora, me tocó ir a muchas reuniones de colegio, esas reuniones donde uno se sienta en un asiento infantil y se siente como Gulliver, y es verdad que éramos muy pocos hombres. También es verdad que por el hecho de serlo -hombre, quiero decir- las madres me dejaban fuera de sus corrillos y conversaciones, algo que, ciertamente, me importaba un pimiento (pero sucedía).