segunda-feira, 6 de julho de 2009

Julio

Comenzó el mes que hace más evidente que nuestra vida ya no es lo que era.

Y no es la primera vez.

¿Cuántos momentos como éste tendré que pasar hasta que me sienta nuevamente en mi sitio?

4 comentários:

Portorosa disse...

¿Y la opción de no sentirse en su sitio nunca más, porque así se ha elegido?
¿Será un precio a pagar por tomarse la vida de cierto modo?

¿O no, y es posible sentirse en el sitio, aunque sea el más inusual e imprevisto?

A filla do mar disse...

Supongo que todo depende de lo voluntariamente que haya llegado uno al "lugar" en cuestión o de lo a gusto que se encuentre en él, no?

En mi caso, creo que se basa más en ser capaz de despojar este "modo de vida" de esa carga de provisionalidad que le aporto en ciertas ocasiones.

morelli disse...

Creo que siempre estamos en nuestro sitio.

Pero quizás nos gustaría mudarnos en algún otro lugar que consideramos mejor.

Pero en esa tarea no hay valores seguros a los que agarrarnos.

Nadie ni nada nos garantiza que vamos a estar más cómodos o más felices en otro asiento.

Pero creeremos que sí. Y eso basta.

NáN disse...

Qué ganas de que tengan el libro para que lean mi relato "El último verano". Lo tengo ahí requetebién explicado.

Le voy a hacer un spoiler, querida:

No hay solución de continuidad.