terça-feira, 13 de março de 2012

Sola

Ser la cuarta de cinco hermanos tiene, entre otras, una consecuencia que no acabo de determinar si es buena o mala.

El caso es que, desde niña, siempre he sentido que había alguien para sacarme las castañas del fuego. Mis hermanos mayores siempre estaban ahí para salvarme si la cosa se ponía difícil. Sucedía en el patio del colegio, en el parque, en la calle, en la playa... Y con los años, sucedió también ante los primeros conflictos con mis padres, los primeros pitillos, las primeras salidas nocturnas. Cuando me independicé, ahí estuvieron para ayudarme económicamente, incluso para darme alojamiento y manutención cuando la vida se me puso del revés.

Y ahora, en este momento tan incierto y a pesar de que todos lo estamos pasando mal, yo sigo convencida de que, si me pasa algo grave, si pierdo mi trabajo y me quedo sin nada material, ahí estarán, como siempre.

Nunca he tenido la sensación de tener que enfrentarme a la vida yo sola.

4 comentários:

Martes disse...

Bueno, primero hay que esperar que no te pase nada :)

Una pregunta indiscreta: ¿nunca has pensado en darle un hermano a tu hijo? Yo soy hija única y desde hace un tiempo me he empezado a plantear (perdón por la negrura del comentario) que el día que falten mis padres, realmente voy a estar más sola que la una. Y sólo por eso me planteo tener más d eun hijo, para que se tengan uno a otro.

A filla do mar disse...

Cada día, Martes, lo pienso cada día.
Me encantaría tener otro hijo, por supuesto, pero no es algo que "necesite". Pero sí que me agobia pensar en la soledad de mi hijo como hijo único.

A mí, que no concibo la vida sin mis hermanos, me resulta muy triste que mi hijo no vaya a contar en su vida con un apoyo tan importante, con algo similar a lo que yo he tenido y tengo.

Pienso en su futuro, como tú dices, cuando sea mayor, cuando su padre y yo seamos ancianos y se vea solo...

Ay...

Anônimo disse...

Esta es la razón profunda por la que yo adopté un segundo hijo. Claro que lo deseaba, pero le veía ventajas igual que inconvenientes. Y al final, lo que siempre pesaba, es que B. no se convirtiera en hijo único. Que no creciera solo.

http://madredemarte.wordpress.com/

NáN disse...

Tremendo. La cantidad de veces que mi hijo me ha hecho ese reproche (fui yo el que no quise tener más; bueno, no quise tener ninguno, pero moralmente tuve que ceder una vez).

No es una decisión sencilla, pero mi respuesta ha sido siempre (ante él y por la noche con insomnio) que un hijo lo tienes porque "quieres" (o aceptas de muy buen grado) tenerlo.

Y puedes.

Cualquier otro motivo es espúreo. A un hijo le das lo que eres, así de simple, y si eres de "no tener hijos", inicias el proceso mientiéndote a ti mismo o comportándote como no eres: de alguna manera, no te lo agradecerá.