quarta-feira, 24 de agosto de 2011

Volver

Me levanto con la certeza de que hoy lloverá.
Planifico mi día bajo esa premisa y, al mirarme al espejo, me lamento de que mi piel ya se esté volviendo invernal.

Solo eso echaré en falta, el sol, porque teniéndolo lejos lo que más deseo es volver a la rutina.

Finalmente ha salido el sol.

domingo, 14 de agosto de 2011

Galegos no mundo

La semana pasada mi hermana, su marido y la prole se fueron de viaje a Cabárceno. Entrando en Asturias mi cuñado le dice a mi sobrino:

- Ves, X, ya estamos fuera de Galicia. Esto es Asturias y aquí no se habla gallego.
- ... (Uxía, galiña, Uxía, galiña). ¡¡¡Oye, papá, pues yo sí que puedo!!!!

quarta-feira, 3 de agosto de 2011

Azzurro

Fue la primera playa de mi vida, la única durante muchos años.

Cada tarde, mi tío Monso nos metía a todos en el coche (llegamos a ser 11 primos apelotonados en el asiento trasero de su CX) y nos llevaba a la playa. Verano e invierno.
Aparcaba el coche en el campo y estiraba allí una manta enorme en la que él y mi tía Sara se tumbaban a tomar el sol.

Si hacía buen día bajábamos a la arena y nos bañábamos bajo su atenta supervisión. En los días malos nos quedábamos en el campo, jugando al lobo o recogiendo bichos y flores.

Y siempre esta playa porque, por mal tiempo que haga, “en Penencia, abrasa”.
Doniños visto desde Punta Penencia

Punta Penencia una soleada mañana de sábado

terça-feira, 2 de agosto de 2011

Futuro

A las 8 de la mañana mi madre cuida a cinco de sus diez nietos mientras mi padre, rosmando que necesita unas vacaciones, se afana en las tareas domésticas antes de salir a dar su habitual paseo en moto.

Me pregunto cómo será mi vida cuando alcance su edad.

sexta-feira, 29 de julho de 2011

Explicando el amor II

La tarde de ayer la pasé en la playa con mi amiga M. Está embarazada de 5 meses y feliz. Hablamos sobre todo de nosotras, de nuestras vidas y de nuestros hijos presentes (el mío) y futuros (la suya).

Y hablando hablando llegamos al tema de cómo tener a nuestros hijos.
Ella decía no entender que yo no quisiera tener un hijo biológico. Y la verdad, me cuesta explicarlo.

El embarazo me parece un proceso alucinante. Pensar que ahí dentro se está gestando un cuerpo, con su corazón, sus pulmones, su cerebro... Un cuerpo que va a ser independiente, que va a pensar, a sentir, a ser. Me resulta alucinante, increíble. Me emociona... pero, para mí, eso no tiene nada que ver con la maternidad. Me encanta verla a ella o a mi hermana, cuando estuvo embarazada, o a mis cuñadas. Notar a sus hijos moverse en su interior, ver cómo crecían, como iban cambiando, como se iban convirtiendo en ellos, me parece una experiencia alucinante, pero no la deseo.

A mí nunca me ha interesado tener un hijo, engendrarlo. Lo que me ilusionaba, lo que deseaba con todas mis fuerzas, era ser madre y, pudiendo escoger, prefería que mi maternidad aportase algo más, que no me beneficiase solo a mí, porque eso me hacía más feliz.

El milagro de la generación de vida es impresionante pero el milagro de la continuación de la vida no lo es menos.

Pensar en la otra madre de mi hijo, en que juntas hemos hecho posible que esté aquí, que exista, que crezca, que viva, que sea feliz... me conmueve. Saber que la una sin la otra no lo habríamos conseguido es algo que me produce una sensación tan increíble, tan plena, que me cuesta entender que alguien siga cuestionándose por qué no me planteo escoger otra opción.

Supongo que es difícil llegar a comprender un sentimiento, a entenderlo aunque no lo compartas. Yo la entiendo a ella pero creo que no he conseguido que ella me entienda a mí.

quinta-feira, 28 de julho de 2011

Separación temporal

En las épocas de vacaciones en que mi hijo no está conmigo suelo llamarlo todos los días.

Nuestro primer periodo de vacaciones juntos terminó el viernes pasado y desde ese día está en casa de sus abuelos paternos. Ayer lo llamé justo antes de salir del trabajo y dirigirme al cumpleaños de mi sobrina U. En casa no había nadie y llamé al móvil de su abuela. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijeron que estaban en el coche, rumbo a Coruña. Yo también iba hacia allí!!

Quedamos en que nos veríamos en el centro para recogerlo y llevarlo conmigo a la fiesta de su prima.

Después de una tarde de merienda, piscina, sol y juegos, lo llevé de regreso a casa de su tío (se quedaban todos a dormir allí) y volví a casa, a nuestra casa.

Qué rara es a veces la vida de los padres divorciados. Qué extraño resulta coger a tu hijo, como si alguien te estuviese haciendo un favor, y dejarlo de nuevo, sin elección posible.

Sé que mi hijo está bien. Disfruta mucho con sus abuelos y ellos están encantados de pode disfrutar de él, al fin, después de tanto tiempo sin verlo. Su abuela, además, siempre ha tenido mucha consideración hacia mí y me hace partícipe de todo, pero no deja de resultarme un tanto frustrante y artificial la imposibilidad de poder decidir temporalmente sobre cuestiones que afectan a mi hijo.

No soy capaz de acostumbrarme.

terça-feira, 26 de julho de 2011

Feliz

Me siento como una adolescente.
El corazón saltándome en el estómago, incapaz de contener la risa.