sexta-feira, 11 de setembro de 2009

Modelos para el cambio

"Todo acto de violencia, hasta el que se ejerce por motivos supuestamente nobles, precisa de un discurso legitimador: "la policía cargó", "estoy deprimido", "había bebido", "los jóvenes atacaron primero", "no hay futuro", "hace falta más mano dura". Se suele recordar a Gandhi como alternativa a esa tendencia, pero se me ocurre que quizás un antídoto mejor aún para generar relaciones pacíficas, reivindicativas y cuidadoras entre las personas sean las teorías y prácticas feministas. En dos siglos de lucha, las feministas han transformado el mundo, haciéndolo mejor, sin quemar contenedores ni derramar una sola gota de sangre."

Ritxar Bacete, Antropólogo y Trabajador Social. Miembro del Movimiento de Hombres por la Igualdad.

* El artículo completo aquí.

quarta-feira, 9 de setembro de 2009

Ausencias

[A mi compadre, con todo mi cariño]
- Pero, ¿me echas de menos?
- Sí, claro, mucho.
- ¿Sí?, ¿de verdad?
- Sí, mucho.
- Por qué lo sabes, ¿porque querrías que estuviese ahí, pasando este tiempo
contigo?
- No, eso no. Te echo de menos porque todo lo que me pasa estoy deseando
contártelo.

terça-feira, 8 de setembro de 2009

Pausa publicitaria: Cambio Radical ha recibido 45727 visitas

Pues sí, como lo oyen.

Vayan a mirar, vayan, y ya verán como lleva un porrón de visitas.

El señor Sonfór se lo agradecerá, que le hace mucha ilusión, dice.

(Es que a mí, ese blog, me hace mucha gracia.)

segunda-feira, 7 de setembro de 2009

Sugerencias

A alguien como yo, para quien la simbología tiene una importancia relevante ¿cómo creen que le puede sentar encontrarse esto, en la bañera, de buena mañana?

¿No creen ustedes que es una señal?
Pero, ahora bien, ¿una señal, de qué?

*Es un pelo, sí, haciendo una extraña y sugerente figura.

quinta-feira, 3 de setembro de 2009

Madrina

Llegaba el final del mes, ¡por fin!. Libretas, libros, lápices de colores, mandilones... todo de vuelta a casa.

Y entonces, a los pocos días, llegaban ellos para pasar el verano.

Ocupaban temporalmente la casa de los abuelos con sus maletas y sus cachivaches, con aquellas tarros llenos de alimentos extraños y brebajes: levadura, algas, magnesio, lecitina de soja... Durante unos días el bullicio cotidiano se incrementaba más y más entre idas venidas. Que si la tienda, que si las esterillas, que si el banco de madera no, este año no, mejor llevamos estas banquetitas que son más cómodas.

Y un día, de mañana, salían a montar el campamento en aquella zona en la que sólo estaríamos nosotros, como siempre.



Tres tiendas como mínimo: la común, donde nos reuníamos todos, la de los mayores y la de los niños. Hasta 6 y 7 nos hacinábamos allí, para siestear, jugar, o lo que hiciera falta.

Lo mejor de todo era el inicio del día. Despertarse con el rumor de las olas, a lo lejos. Los rayos de sol que se colaban por las costuras de la tela calentando el ambiente, haciendo imperiosa la necesidad de salir a refrescarse. Y desayunar en aquella mesa larga, enorme, que tenía sitio para todos y después, al mar. Jugar entre las calitas de roca, a saltar de piedra en piedra sin perder el equilibrio, esconderse en el bunker, ducharse con aquella agua gélida y después tumbarse al sol, desparramarse.

Y la noche, la llegada de la noche. Cenar lo pescado durante el día y las minchas, cocidas, sacándolas con un alfiler con cuidado de no pincharse un dedo. Quedarse charlando, mucho rato, hasta que parecía que la oscuridad no podía ser mayor, meterse en la tienda y taparse hasta la nariz. Los ruidos: grillos, gaviotas, ardillas, palomos... pequeñas culebras que serpenteaban bajo el suelo de la tienda provocando el terror general.

Regresé hace aproximadamente un año, tras más de veinte sin haber pisado aquel lugar, tan sólo recordándolo, y estaba todo igual, casi igual.

Y ahora quiero volver, a dormir, a cenar, a desayunar, con él. Para ofrecerle la oportunidad de guardar un recuerdo así.

Nunca le he agradecido, a ella, esa parte de mi infancia que le debo.

terça-feira, 1 de setembro de 2009

El ego, cómo es el puñetero

Y ahí lo tienen. Sin trampa ni cartón. Y cuenta desde el mismito momento en que me lo he colocao. Prometo contenerme y no visitarme un porrón de veces para que suba el marcador.

¡Por éstas!


(Lo he puesto allá abajo, ¿veis? allí donde nadie mira. Sí, sí, al final de todo.)

Como casi siempre II

Mira, me llega con el hijo que tengo, ¿sabes?
No sé si me entiendes. Así que a ver si ocupas de una puta vez el lugar que se supone que tienes que ocupar y te preocupas de algo más que no sea tu propio culo.
A mí también me encantaría irme de cañas después de trabajar, que es que igual te crees que no lo hago por gusto, pero es que tenemos un hijo, no se si te acuerdas, y hay que bañarlo y darle la cena. Y para poder hacerla hay que ir a la compra, que lo mismo piensas que lo que hay en la nevera nace por generación espontánea.
¡No, hijo, no! Y la ropa tampoco se va solita a la lavadora, ¿eh? Aunque a ti te lo parezca.

¡Que estoy harta, joder, harta! Y cansada, estoy derrotada, siempre. Y tú sigues igual, sin mover un dedo, sin preocuparte por nada, ni una puta responsabilidad. Tu trabajo y punto. El resto es todo cosa mía. Y ya no puedo más, de verdad, te juro que ya no puedo más. Prefiero estar sola a creer que tengo una compañía que nunca llega.

Y no pises ahí, ¡coño! ¡Que está fregao!

*************************************
Tan sólo pretendo poder ser yo misma a tu lado.