quinta-feira, 21 de fevereiro de 2013

Para vivir

Mi cultura musical es muy escasa y, la poca que tengo, se la debo, como casi todo, a mis hermanos.

Si tuviese que ponerle una banda sonora a mi adolescencia y primera juventud estaría compuesta, prácticamente en su totalidad, por temas de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.

Como, además, mi conocimiento del inglés no me permite entender nada de lo que cuentan las canciones en este idioma, las más hermosas canciones de amor (y de muchas otras cosas) que he escuchado provienen de estos dos cantautores.

Ayer, tras mucho tiempo sin apenas escucharlo, tuve una jornada laboral completa aderezada con la música de Pablo M. Me conecté a Grooveshark (gracias, S!), me coloqué los cascos y, una tras otra, la música de Pablo, sus letras, me fueron transportando a años atrás, cuando todo lo que contaba me hablaba de un futuro posible, de algo que, pronto o tarde, acabaría sintiendo yo misma.

Creo que ayer, por primera vez, no lloré escuchando a solas esta canción. Mi hermano Victor me la dedicó hace muchos años, en uno de esos momentos que, finalmente, llegaron (tal y como yo había esperado, de niña).


 "... amor para vivir".

quinta-feira, 31 de janeiro de 2013

X X X

Ayer nació la tercera X, o la sexta, según se mire, o incluso la séptima, si contamos que Cibrán se apellidó X en un momento de su vida.

¡La X es la esencia de esta familia!

Benvida, Ximena.
Eres un regalo.

quarta-feira, 30 de janeiro de 2013

Identidad

En la peluquería, la peluquera:
- Qué guapo estás quedando, Cibrán. ¿Te gusta?
- ¡Sí, mucho!
- Mañana en el cole, no te van a conocer.
- Sí, porque soy el único marrón.

sábado, 26 de janeiro de 2013

Inicio

El sufrimiento es la madre de la inspiración.

quarta-feira, 21 de novembro de 2012

2.1

Un golpe en la boca del estómago y la absoluta imposibilidad de devolverlo.

De repente se dio cuenta de que todo era tal y como ella lo había deseado. Y decidió desearlo de otro modo.

terça-feira, 20 de novembro de 2012

2

Ayer, al salir con mi hijo del supermercado, encontramos a mi hermano subiéndose al coche de mis padres, que lo llevaría al aeropuerto. De allí a México, hasta el año que viene.

Por la noche, sentía llorar a mi cuñada al otro lado del teléfono, mientras me contaba cómo habían llevado mis sobrinos, esta vez, la despedida de su padre. En enero, la pequeñaja que lleva en la barriga saldrá a la luz para que todos podamos respirar un poco más tranquilos.

Me duermo abrazando a mi hijo que, una noche más, duerme con un barreño al lado de la cama (“por si gomito, mamá”). Un ataque de acetona que se prolonga más de lo esperado.
El día amaneció gris, por dentro y por fuera. No tengo esperanzas de que nada lo salve.

quarta-feira, 1 de agosto de 2012

1.1


Es la misma sensación, supongo, que siente una al ahogarse, en el mar, por ejemplo.

Tengo la certeza de que, si el suelo está cerca, la mejor opción es dejarse caer para, en el fondo, coger impulso y salir a flote. Pero la incertidumbre sobre la distancia que me separa de esa posibilidad de impulso me impide tomar la decisión definitiva y, mientras vacilo, el aire se acaba.

Cuando me deje caer ya será demasiado tarde.