terça-feira, 31 de dezembro de 2013

Todo se acaba, hasta lo malo

Pues sí, por suerte. Y este año, también.

Ha sido un año malo, en resumen, lleno de tristeza, desencanto, decepciones... Con pocos momentos buenos y muchos malos.

Pero, como todo, se acaba. Y yo lo acabo feliz, tras una noche en una magnífica compañía que me demuestra, una vez más, que la vida está ahí, esperándome, y que estoy obligada a vivirla lo mejor posible porque ese es, al fin y al cabo, el sentido de esto.

Nos espera un año entero, con sus 365 días nuevos, inmaculados, listos para vivirlos. Os deseo que los disfrutéis todo lo que podáis para que dentro de un año podamos mirarlos con la sensación de haberlos aprovechado.
¡¡¡Feliz 2014!!!

segunda-feira, 25 de novembro de 2013

Decadencia

La rodilla, después de estar mucho tiempo en la misma posición, me cruje un poco al moverla.

Por el resto, apenas noto deterioro en el cuerpo. De hecho, me encuentro mejor que hace algunos años.

Peso lo mismo que a los 20 (si es cierto aquello de que las mujeres, al envejecer, o se ajamonan o se amojaman, mucho me temo que soy de las segundas), y hago más ejercicio y me cuido más que nunca.

Es en la cara donde veo el paso de los años.

A veces, al encontrarme con mi reflejo sin esperarlo, no siento que sea yo esa a la que veo. Esa cara no me pertenece, ni a mí ni a mi cuerpo.

Supongo que a envejecer se acostumbra una con los años.

sexta-feira, 11 de outubro de 2013

Manda carallo

Venía hacia casa en el coche, después de salir del trabajo, escuchando la radio, y la periodista nos comunica que el gobierno va aa probar una no-sé qué que va a permitir detectar cobros indebidos de prestaciones de desempleo y rechazos a ofertas de empleo ajustadas al perfil del solicitante.

Y me ha venido a la boca una carcajada porque, viendo lo que veo todos los días, me pareció una broma...

¿Para detectar los pagos por debajo del salario que marca el convenio (porque no conozco ninguna empresa, NINGUNA, que pague las horas extras a sus empleados de oficina), o los contratos en categorías inferiores al perfil del trabajador y al trabajo que desarrolla, etc.; para eso no van a aprobar ninguna medida especial?

Yendo al cuerpo del asunto:
me parece estupendo que luchen contra el fraude en el cobro de prestaciones. Pero con el tema de las ofertas de empleo rechazadas... ahí ya nos metemos en un terreno un pelín pantanoso. 

Porque, si a mí, Ingeniera Industrial, me ofrecen un trabajo en Coruña (yo vivo en Ferrol), en el sector de metal, con un horario de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, de lunes a viernes, yo voy a cobrar unos  25.800€ al año, que son 1842€ al mes, en neto pasarían a ser 1.520€ (con un IRPF del 12%). 

Para poder ir a trabajar me gasto mensualmente en gasolina 200€ y 132€ en peajes. Me quedan 1.188€. 

Pero como salgo de Coruña a las 7 de la tarde y no llego a mi casa hasta las 8, y mi hijo (porque soy divorciada y tengo un hijo) sale del colegio a las 2, pues de 2 a 8 me quedan 4 horas en las que, con suerte, podré meterlo en alguna actividad extraescolar. 

Supongamos que lo consigo y que las 5 tardes tiene actividades (una hora cada tarde) que me suponen 20€ al mes cada actividad (son de las baratas). Me quedan 100€ menos, 1088€.

Las otras 3 horas, no lo voy a dejar solo en la calle (tiene 7 años), así que contrato a una persona para que lo atienda, con tal suerte que solo me cobra 6€ la hora (aquí suelen cobrar a partir de 9€). Eso me supone 396€ menos. Estamos en 692€. 

Pago el alquiler (500€) y los recibos (sobre 100€, los básicos) y me queda la escalofriante cantidad de 92€ para hacer frente a la vida del mes: comer, vestirnos, comprar material escolar... en fin, vivir.

Bueno, pues para que yo no rechace ese trabajo, el gobierno acaba de aprobar no sé qué insulto de medida. 

Claro que yo podría cambiarme de ciudad. A eso le llaman movilidad geográfica, creo.


domingo, 6 de outubro de 2013

SEMANA 40, final.

La existencia de un destino del que no podemos escapar, igual que la del suicidio como salida posible, son ideas que, en el fondo, me resultan liberadoras.

quinta-feira, 3 de outubro de 2013

SEMANA 40: muchas semanas después

Según he ido creciendo, cuando me he encontrado con antiguos amigos y compañeros del colegio ejerciendo de adultos (de médicos, enfermeros, abogadas, barrenderas, dependientes de tienda, profesores...) siempre he tenido la sensación de estar jugando, como cuando éramos niños. La sensación de que la vida es, al final, como jugar a las casitas.

***


He cogido un libro en su casa dedicado con un "Te quiero" del cual yo no era la destinataria. Un "Te quiero" escrito hace años, cuando mis "Te quieros" también tenían otro destinatario distinto de él.

***

La vida no deja de ser eso, un juego en el que cada uno va cambiando de papel. Cuando lo pienso, cuando lo veo así, entonces todo se vuelve leve, liviano, ya nada es tan grave como para hacerme llorar.

sexta-feira, 23 de agosto de 2013

SEMANA 34

La vuelta al trabajo ha sido dura: madrugones a las 5 y media de la mañana, jornadas laborales de más de 10 horas y después, para recuperar lo perdido, una hora de gimnasio (he descubierto el bodycombat y me encanta!!!).

A pesar de lo que pueda parecer, ha sido una semana buena, muy buena. Incluso la ausencia de Cibrán la he vivido de un modo bastante constructivo y nuestra conversación telefónica diaria me ha dejado contenta. Y a él también.

Pero esta semana ha sido, sobre todo, musical.
Ayer descubrí estas dos canciones: señales de la vida.





Y ahora, acabo de descubrir esta otra, que no conocía. Este año, en unos días, se cumplen seis años desde que me separé del padre de Cibrán. Él está casado desde hace tiempo. Hasta ahí las coincidencias. El resto, por suerte, no se cumple. Pero me ha hecho gracia al escucharla.

sexta-feira, 16 de agosto de 2013

SEMANA 33

La noche es cálida.
Apago las luces de la cocina y me siento en las escaleras del patio. Solo el run run de la lavadora rompe este silencio extraño. Apenas veo luces en las ventanas vecinas. La luna creciente brilla casi como si fuese llena.

Las plantas han sobrevivido a nuestra ausencia. Supongo que alguna mano maternalmente caritativa ha impedido la catástrofe.

Cibrán ya duerme. Se desplomó sobre la mesa mientras acababa su leche con cereales.
¡Qué envidia de infancia! ¡Qué manera de disfrutarlo todo! ¡Qué placer poder verlo desde aquí!

Se acaban las vacaciones. Tan solo tres días me separan de la vuelta a la oficina y, a pesar de todo, me siento bien, animada, ilusionada ante el reto de continuar.

Hemos dejado la playa, el sol, el mar a primera hora de la mañana: la ilusión de mi vida. Y volvemos a casa, con energías renovadas, con amores renovados, con pasión.